miércoles, 5 de septiembre de 2007

EL TRIUNFO DE BINNER Y EL FUTURO DEL SOCIALISMO



por Víctor Oscar GARCIA COSTA

El triunfo de Hermes Binner en la provincia de Santa Fe no debía sorprender a nadie: tres buenas intendencias socialistas en la ciudad de Rosario a lo largo de 18 años continuos, ejercidas por Héctor Cavallero, hoy cabeza de otro partido, Hermes Binner y Miguel Lifschitz fueron sentando las bases de este acceso de Binner a la gobernación de la provincia.
Salvando las distancias, inclusive de tiempo y forma, como Alfredo L. Palacios en 1904, primer diputado socialista de Argentina y de América, como Enrique del Valle Iberlucea en 1912, primer senador socialista de Argentina y de América, Hermes Binner es el primer gobernador socialista de una provincia argentina, aunque electo por un variopinto frente electoral.
En el viejo y glorioso Partido Socialista, aquél de más de 40 diputados nacionales en medio de la proscripción radical, en 1932, y que ganaría la Capital diez años después, en 1942, antes del golpe militar de 1943, se iniciaría en 1957 el ciclo de las divisiones profundas hasta alcanzar el carácter de una verdadera cariocinesis. No es que no hubiera habido divisiones anteriores. La primera fue en 1896 con la autoseparación de los sindicalistas, la segunda con la de los socialistas argentinos tras la expulsión de Alfredo L. Palacios en 1915, divisiones que tuvieron la característica del retorno de la mayoría de los escindidos, en algunos casos voluntariamente y, en el caso de Palacios, a pedido expreso del Comité Nacional.
A esa división le siguió la de los independientes en 1928, que integraron la Concordancia, y la de los socialistas obreros, en 1934, que en gran número retornarían al viejo tronco partidario.
Junto con la aparición del peronismo y a la luz de la posición ante él, vendrían otras escisiones, en algunos casos en forma individual y, en otros, un tanto masivamente. Tras el golpe militar de 1955 la escisión sería muy profunda y, en 1957, el partido se dividiría en dos: Partido Socialista Democrático y Partido Socialista Argentino y la formación de algún Partido Socialista provincial. En tanto el primero se mantuvo más o menos unido, el Socialismo Argentino, tras el triunfo de Palacios en la Capital Federal, en 1961, se dividiría y subdividiría y tendría una nueva escisión en 1966. Todos los partidos socialistas resultantes de esas escisiones comenzaron a evidenciar la cuádruple crisis que vivía el socialismo desde mucho antes: crisis ideológica, crisis de identidad, crisis de crecimiento y crisis de representación.
Tras la constitución del Partido Socialista Popular, por un acuerdo luego denunciado, esa crisis múltiple se fue acentuado con el correr de los años hasta incorporar un nuevo elemento crítico, que conllevaba una gran carga de individualismo, manifestado en la búsqueda de la realización personal en un abanico de posiciones electorales que mostraba que cada grupo denominado “socialista” podía acompañar al radicalismo, al peronismo, a partidos de izquierda menores y realizar otras alquimias electorales, llegándose al extremo de que, prácticamente con un sello, se hubiese podido ser concejal peronista y, luego, diputado radical. La llamada “libertad de acción” de los afiliados fue y es el reconocimiento de la crisis ideológica y de identidad y la negación del sistema de Partidos.
Habíamos pensado que el triunfo de Binner podía frenar, en alguna medida esa dispersión electoral existente en el nuevo Partido Socialista, al borde de una nueva división, y abrir las puertas a otros Partidos Socialistas menores, como el Partido Socialista Auténtico, que deambula sin destino cierto, o el Partido Socialista Auténtico del Chubut, no integrados al nuevo Partido Socialista, en evidente crisis, y marchar a la constitución de un gran Partido Socialista, orgánico, unido ideológicamente, disciplinado, capaz de ofrecerse como una alternativa para la representación de una parte importante de la sociedad argentina.
Creíamos que Binner iba a asumir un papel central en la definición de lo qué debe ser hoy un Partido Socialista en serio y en su conducción frente a las actuales circunstancias. Por la actitud equívoca en la política de alianzas y las últimas decisiones, tomadas e insinuadas, tenemos la impresión de que se está por perder una gran oportunidad.
Publicado por Argenpress. edición 1906. Martes 04-09-2007.

ADIOS A MARIO MONTEVERDE, UN PERIODISTA DE ALMA

El pasado lunes 27 de agosto falleció Mario Monteverde. Periodista de alma, su labor ha dejado honda huella en los medios impresos, radiales y televisivos por los que pasó y en la Agencia Télam, de la que fue Director. En un medio proclive a las buenas acciones, pero también a grandes egoísmos y mezquindades, Mario Monteverde se caracterizó por su profesionalidad y su generosidad, siempre dispuesto a allanar el camino de los perseguidos y ayudar a los que hacían sus primeras armas en la profesión. Recordó José Miranda Lugano refiriéndose a su ingreso en Radio Rivadavia: “Trabajé con casi todos los de la época de oro. Cuando llegué estaba terminando Jorge Fontana y era el comienzo de Héctor Larrea. En el Informativo, me inicié con un maestro: Mario Monteverde. En aquel tiempo no había computadora, sino que se escribían a máquina los boletines, y Mario, diez minutos antes de salir al aire, chequeaba el Boletín, y si no le gustaba lo tiraba y te decía que no servía y que fueras a hacer otro, pero lo importante era que te explicaba puntualmente por qué no servía”. Mario Monteverde fue el creador y director de la Revista radical “Inédito”, en la que aparecía como columnista Alfonso Carrido Lura (Raúl Ricardo Alfonsín) y que completó 100 números a lo largo del tiempo que duró la dictadura inaugurada por Onganía en 1966, ha recordado Santiago Senén González, rememorando las reuniones de cierre de esa revista, con Mario Monteverde, Gregorio “Goyo” Selser y Rogelio García Lupo. Con Pablo Kandel, Mario publicó “Entorno y caída”, que editó Planeta en 1976, referido a la política argentina entre 1974 y 1976, es decir, durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón. Cuando se produjo el golpe militar del 24 de marzo de 1976, Mario Monteverde conducía “De cara al país”, que se emitía todos los días al mediodía por Radio Rivadavia. La dictadura lo interrumpió. En 1986, por decisión del gobierno de Alfonsín, un equipo encabezado por Mario Monteverde y Carlos Somigliana editó las imágenes del juicio a las juntas militares en seis videos de dos horas cada uno. Se iban a emitir por ATC a lo largo de una semana, como una miniserie. Aquel trabajo, titulado "Señores, ¡de pie!" estuvo terminado el 24 de diciembre de 1986 y ATC, para una repercusión mayor, decidió programarlo para después de las vacaciones de verano. Las presiones militares de marzo de 1987 llevaron a posponer su salida al aire. Pero después de la rebelión carapintada de Semana Santa, la emisión quedó definitivamente cancelada. Por televisión, en Canal 7, condujo el programa “De bueyes perdidos”. Asimismo, tuvo a su cargo un programa de media noche por Radio Municipal. También incursionó en la temática histórica. En “Todo es Historia”, dirigida por Félix Luna, aparecieron: “Hábitos, instituciones y curiosidades radicales”, que se publicó en el número 170 y “Balbín preso”, que se publicó en el número 174. Fue Asesor del Bloque de Diputados Nacionales de la Unión Cívica Radical. Mientras su salud se lo permitió fue un asiduo concurrente a la Mesa de los Jueves, en la que cada uno tiene su frase de llegada. Mario Monteverde arribaba con un irónico y cálido “Amigos del automovilismo...” Corría el mes de junio de 2005 y el inicio del deterioro en la salud neurológica de Mario Monteverde se hacía evidente. Había sido internado en un Geriátrico de la zona de Caballito y sus amigos de la Mesa de los Jueves, preocupados, nos movilizamos para que fuera sometido a un riguroso chequeo médico en un Hospital de la Ciudad de Buenos Aires, con suficientes recursos médicos y técnicos a los efectos de obtener un diagnóstico preciso y la derivación adecuada para su tratamiento, para lo cual hicimos las correspondientes gestiones. Lamentablemente, no nos fue posible luego retomar el contacto con él. Nos ha llegado ahora la noticia de su fallecimiento. Sabemos que fue velado en la localidad de Ciudadela y que sus restos reposan en el Cementerio de Flores. Perdurará su recuerdo. V.O.G.C.